Situación: Ayer (domingo), una de la mañana.
Acabo de terminar el dichoso trabajo del curso a distancia que estoy haciendo. El ultimo, por fin! Llevo todo el fin de semana pendiente de acabarlo. Y estoy harta! Lo termino (finales mejores se han visto, pero mejor acabar de una vez), y se lo mando por correo a mis compañeros de “grupo a distancia” para que lo reciban en sus bandejas de entrada el lunes a primera hora, como prometí.
Bien, ya esta. Estoy agotada, así que tengo unas ganas enormes de dormir.
Voy al baño para hacer mi último pis de rigor antes de meterme en la cama (costumbres que tiene una). Al abrir la tapa, noto un cierto olorcillo que sube… No puede ser. Ayer estuve limpiando frotándola a conciencia, con mis guantes de color rojo pasión de Ikea, y los brazos metidos hasta el codo en la dichosa taza, sudando a base de frotar…
Conviene aquí explicar que cuando me mudé al que es ahora mi piso, la primera impresión, con el dueño presente fue muy buena. Bien. Es luminoso, arreglado, limpito… Piiii! Error… Si hubiera ido entonces al baño y hubiera levantado la tapa del water jamás, repito JAMAS hubiera dicho aquello de limpito. Porque habría salido corriendo camino de Cuenca, del susto. Susto que me llevé al efectuar esa acción una vez instalada en el piso, claro. Jo, que espanto. Levantar la tapa y descubrir el water más guarro y asqueroso que he visto nunca. Completamente MARRON por dentro. Sin limpiar adecuadamente desde la época de Constantino… Será que el papa meó aquí y los inquilinos se negaron a lavar el water nunca jamás, a modo de homenaje? Con decir que cuando he recibido visitas, lo primero que les he contado nada más entrar por la puerta es: cuidado cuando vayáis a hacer un pis, que el water puede ser contagioso….
El caso es que al menos una vez a la semana, tan paciente, cojo mis guantes Ikea de color rojo pasión, y mis productos de limpieza, y así nos encontramos, mi water y yo. Dale frota que te frota, hasta que ceda en su empeño de mantenerse marrón… y parece que la “cosa” va cediendo por momentos (orgullosa me siento, que conste).
Bien, pues si volvemos a ayer por la noche, con aquel olorcito saliendo de la taza nada más levantar la tapa… No puede ser, me dije. He estado frotando y no puede ser. Así que nada mas acabar de hacer el pis de rigor de antes de irme a la cama, y de tirar, por supuesto, de la cadena, levanto la tapa de la cisterna, y cojo dos pastillitas de lejía (estos franceses, que la venden en grageas, en lugar de en botella, para disolverla en agua, como las aspirinas efervescentes) y las introduzco en la susodicha cisterna, por aquello de que se vayan disolviendo lentamente por la noche y que mañana, al tirar de la cadena, contribuyan ese nivel de higiene que todos los wateres del mundo deberían mantener siempre. Y no volverse marrones.
Bien, pastillas introducidas en la cisterna…. Cerremos el compartimento y vayámonos a dormir, que nos lo merecemos, ya…
ERROR: creer que todo esta ya terminado.
Lo siento Coronel, me relajé, el cansancio, el sueño, el calor nocturno… y la taza fue mas lista… Se vengó de todas estas semanas de frota que te frota, ella que se había teñido de castaño y yo empeñada en volver a dejarla blanca… y en un momento de descuido, al ir a colocarla, la tapa de la cisterna se me resbala de las manos cayendo CLONCK! sobre la tapa de plástico del water que por supuesto, se rompió.
Así que ahora me toca comprar una tapa, y ponerla yo misma… Habia pensado comprar una de color marrón, para hacer juego.
Vivir para ver.